Chichicaste
La luz era intensa y cegadora, como sol de mediodía. Aún no terminaba de despertar y ya experimentaba una picazón y un ardor inaguantables en las manos. No percibía parte alguna de su cuerpo, excepto por las manos. La sensación era como si le hubieran frotado hojas de chichicaste. —Joven, joven, lo siento: hemos tenido que amputarle las manos. No había otro remedio.— Con estas palabras interrumpió el medico el despabilamiento, luego levantó el tablero, anotó algo y camino los pasos que lo separaban de la siguiente cama.
Nota: Inspirado en las lecturas recientes de The Blow de J.M. Coetzee y A Berenice II de Ricardo Rivera Echeverría.

2008 Rudy Girón |
Gestado con
J.M. Coetzee es la gran cosa. Ahora bien, Ricardo es nuestra gran cosa. Me alegra saber que lee a tan silvestre escritor.
Puf, que nota.
Éxitos por el nuevo comienzo
[...] fence. I even wrote a tiny short story in Spanish inspired by the sting of the plant; I titled it Chichicaste and you can read it by following the [...]